Después de una nueva obligada
ausencia de casi tres meses de este blog, por motivos de negocios y profunda
carga de trabajo que genero la compañía en la cual me encuentro trabajando, EKJLUZ,
estoy retornando en este nuevo año con nuevas energías y sobre todo con muchos
proyectos personales que harán de este año un año especial de mi vida.
Y quizás la mejor alegoría que encontré
para iniciar este nuevo año y los nuevos retos y proyectos para este año, el
que cada vez que pensemos en si debo o no implementar CRM en nuestra empresa,
lo asociemos a nuestras madres, ellas nunca fallan. Una madre siempre
sabe que pasa y si no lo sabe lo intuye, deduce o sabe por qué te pasa y cuál
es la mejor solución. Son astutas, intuitivas y fiables. Han nacido
para optimizar tu organización, tus procesos, por eso una madre a un hijo es un
CRM a una organización.
Y esta madre ahora en el 2016, más
que nunca se debe complementar con las redes sociales porque nunca antes el
cliente había tenido tanto poder en las decisiones de una empresa como lo tiene
hoy día, donde su opinión puede ser transmitida y escuchada en lugares y por
personas que en otras oportunidades jamás lo habrían podido hacer.
¿Qué riesgos asume la empresa?
Ninguno. Escuchar nunca hizo daño a nadie. Lo contrario, permanecer impasible ante las alarmas que se van produciendo en modelos de negocio altamente cambiantes, puede dejar fuera del mercado a las empresas.
La escucha activa y la interacción
con el cliente son una herramienta de marketing para las empresas, no una más,
sino una excepcional que ayuda a las empresas a conocer de primera mano las
necesidades y demandas de sus clientes o de su mercado. Para las grandes
organizaciones nunca había sido tan fácil, nunca habían estado tan cerca de la
opinión abierta de sus clientes.
¿Cómo enfocar lo que
escucho?
Dependiendo del sector o del mercado, pero la orientación deberá adaptarse siempre a la idiosincrasia de cada uno. El enfoque puede ser comercial o de branding. Por ejemplo si mi empresa maneja una variedad de productos y ya tiene años en el mercado, esta información puede ser la herramienta apropiada para orientar el modelo de negocio, ver cuál es la demanda en el mercado y anticiparme en la oferta, la comparativa de los usuarios entre los servicios ofrecidos puede ayudar a una empresa a extraer conclusiones importantes sobre cuál es la mejor forma de enfocar la atención al cliente, la logística u otros aspectos en los que la empresa pueda mejorar.
¿Y para qué sirven estas
quejas o sugerencias?
Son pocas las empresas que tratan las quejas como indicios de problema y en
cambio sólo buscan la forma de satisfacer al cliente inconforme para que este
“se calle” por así decirlo.
Existen muchas formas de tratar una queja, algunas mejores que otras,
recuerda que al final del día una persona que se queja es aquella que tiene
cierta conexión con la empresa y se ha sentido defraudada, por lo que busca que
la empresa se lo compense, pero detrás de esta persona que se queja hay en promedio
6 personas que simplemente se callan y se van para nunca volver.
Si eres una pequeña empresa aprende a tomar las quejas como algo bueno,
cuántas veces hemos ido a una tienda donde nos tratan como si ellos nos estuvieran
haciendo un favor al recibirnos, cuando debería ser todo lo contrario.
Las quejas son una pequeña alarma para señalarte que hay algo mal con tu
empresa, y si estas son repetitivas, mucho peor.
Una vez que recibes una queja, intenta solucionarla lo antes posible y una
vez hecho esto no la dejes pasar e intenta averiguar qué es lo que está
fallando.
Estas pequeñas acciones y cambio de mentalidad son los que diferencian a
las grandes de las pequeñas empresas sin importar el monto de ventas que se
tienen.

